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El
proyecto de Ensanche, Reforma y Saneamiento de Cartagena
marca un hito histórico en su evolución y configuración
urbanística.
Pronto
se advirtió que el antiguo trazado dejaba incomunicadas
zonas vitales para el desarrollo urbano así como que
el viejo cinturón amurallado apenas sí permitía una
mínima expansión.
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En
un sentido global, - antes y después del proyectado Ensanche-
Cartagena vivió su particular Edad de Oro, cuyos límites temporales
se extienden entre 1874 y la guerra civil española. Poco queda
del mundo barroco a no ser que consideremos como tales los
modelos de una arquitectura defensiva y militar. Por el contrario,
exhibe en abundancia los modelos regionales más importantes
de arquitectura doméstica e industrial nacidos al amparo de
una burguesía que encontró en la arquitectura las formas de
reafirmación social que su prosperidad permitían.
Cartagena
guarda de su época de esplendor económico a principios del
siglo XIX una ciudad modernista.
Modernismo,
regionalismo, decó y racionalismo fueron las fórmulas escogidas
para la vivienda familiar a la vez que las calles y plazas
resultantes conectaban los sectores de la antigua y nueva
ciudad.
La
ruta modernista se inicia en el Palacio modernista, hoy sede
del Ayuntamiento, que es un edificio de mármol con estructura
triangular coronado con una bella cúpula. Desde esta plaza
se accede a la calle Mayor, la arteria principal de la vida
social de Cartagena, donde se encuentran numerosas construcciones
de estilo modernista de finales del XIX y principios del XX.
Dicho estilo está presente en cada mirador, en cada portón
y en cada edificio de los que se alzan majestuosamente. La
gran mayoría de las construcciones modernistas fueron realizadas
por el arquitecto tarraconense Beltrí, que vivió en Cartagena
desde 1897.
Cartagena
atesora edificios de indudable valor como:
La
Casa Cervantes
En
la calle Mayor (antiguo Café España). Con bellos miradores
y balcones modernistas. A destacar su frontón que muestra
las iniciales de Serafín Cervantes, su primer propietario.
Construida por Víctor Beltrí en 1900, considerado el arquitecto
de la Calle Mayor. Es una de las primeras construcciones realizadas
en la ciudad en este estilo, en la que se combina la naturaleza
barroca y escultórica con el expreso deseo de evocar la importancia
del emplazamiento y la adopción de un nuevo lenguaje iconográfico
en los elementos decorativos. Muestra en la fachada un conjunto
alegórico de Marte y Minerva.
El
Casino en la calle Mayor
De
origen palaciego del siglo XVIII al que se aplicaron reformas
modernistas dirigidas por el arquitecto murciano Berenguer
y por Víctor Beltrí. Destaca la lujosa decoración en el interior.
Su distribución gira en torno a un patio central al que se
accede desde una aristócrata fachada con muros acristalados
rematada por un escudo masón. El lucernario es una de las
soluciones más sugestivas del conjunto, pues permite establecer
una valoración de luces y sombras sobre el juego fantástico
de la escalera, la oscura textura de las lámparas que hay
en su arranque , y los azulejos de Triana de sus paredes.
La
Casa Llagostera
Hoy
se encuentra en ella el Gran Bar Obra también de Beltrí, en
1916, lo más espectacular es la fachada, recubierta de azulejos
de cerámica, pintados por el ceramista y pintor Gaspar Polo,
representando a Mercurio y Minerva con sus atributos del comercio
y a sus lados los escudos de cuatro ciudades, Cartagena, Murcia,
Barcelona y Manlleu. Su fachada tiene un delicado tratamiento
de la policromía conseguida por la ubicación adecuada de paramentos
cerámicos.
Sigue
el esquema típico de la casa burguesa cartagenera con balcones
centrales y miradores laterales. La decoración de azulejos
se reparte en la cornisa con un remate curvo adornado con
composiciones florales de azulejos.
Edificio
Torres
Obra
de Beltrí del año 1920. Destaca la fachada cubierta de azulejos
verdes con mirador central excepto en los guardapolvos blancos.
Tiene un cierto aire de clasicismo rococó.
El
Gran Hotel
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Se
encuentra en la plaza de San Sebastián, en una esquina
se eleva dominante sobre el resto de edificios el mejor
ejemplo modernista de la ciudad. Aparte de las lujosas
balconadas, conviene fijarse en la ornamentación: guirnaldas
y flores talladas en piedra. Su fastuosa fachada barroca
impide la monotonía, muy bien combinada con la bicromía.
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Casa
Clares
Del
arquitecto cartagenero Mario Spottorno se asoma a la estrecha
calle del Aire, esquina con la calle Cuatro Santos. Destacan
en su fachada los elementos modernistas como los numerosos
detalles florales, las vidrieras y la cornisa.
Casa
Maeste
Encargada
por esta familia al arquitecto catalán Coquillat, inspirada
en la casa Calvet de Gaudí. Se halla en la plaza de San Francisco.
Tiene una notable fachada con ricas ornamentaciones de origen
rococó marcada por una profunda axialidad, nada en ella es
superfluo, desde sus líneas ondulantes, a las combinaciones
de llenos y vacíos, de luces y sombras. El resultado de su
diseño expresa la expansión de la obra de Gaudí por el litoral
mediterráneo.
El
Palacio Aguirre
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Ubicado
entre la calle de la Merced y la de San Diego, es uno
de los más bellos edificios modernistas de la ciudad,
realizado también por Beltrí, el arquitecto más requerido
por la rica burguesía minera y comercial de la ciudad.
Aprovechando
su situación entre estas dos calles, este arquitecto
levantó una torre angular rematada por una brillante
cúpula, para salvar la transición entre los dos frentes
del edificio. Aquí vuelven a aparecer los recubrimientos
de cerámica y abejas talladas en piedra.
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Palacio
Pedreño
Levantada
en 1872, su emplazamiento privilegiado entre las calles Sagasta
y del Carmen, sobre las Puertas de Murcia, le dio la función
de perspectiva urbana indiscutible. Todas sus fachadas están
adornadas por motivos decorativos procedentes de la civilización
grecorromana que preside la puerta principal. Su aspecto recuerda
los Palacios del Renacimiento.
La
Casa Valarino
Del
arquitecto Carlos Mancha, de 1860, con salón árabe de 1871
redecorado en 1876. A la nobleza isabelina del salón de la
Casa Pedreño se añadía el exotismo de la decoración neoárabe.
La
Casa Zapata
Situada
en la Plaza de España, en la confluencia con el Paseo de Alfonso
XIII, está el Colegio de las Hermanas Carmelitas, antigua
casa de la floreciente familia Zapata. Entre un denso jardín
se vislumbra lo que fue el chalet rodeado por un hermoso muro
con rejas de hierro forjado formando un equilibrado juego
de líneas. Torreones medievales, arcos trilobulados, delgadas
columnillas, tejadillos apuntados recuerdan la goticista diafanidad
mediterránea. Su patio neonazarí es otra evocación de un pasado
medieval. Los interiores se prestan al juego de ornamentaciones
en el que las placas de yeso, los cristales decorados al ácido,
y las claraboyas acentúan su valor policromo.
El
Mercado Público
Proyecto
del arquitecto Beltrí realizado entre 1900 y 1907. Bajo la
gran bóveda se articulan columnas y arcos de hierro tratados
con esbeltez
La
Casa Dorda
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Situada
en la calle del Carmen. Proyecto modernista de 1908
con una magnífica fachada de balcones y miradores, está
calificada como monumento urbano-artístico. En su interior
hay un patio de estilo neo-árabe con ventanales enmarcados
en arcos de herradura cuya parte baja está decorada
con azulejos. Para acceder al piso superior se construyó
una escalera ondulada de piedra artificial.
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Hotel
de la Compañía del Ensanche
Situado
en el Paseo Alfonso XIII, es un diseño del arquitecto Tomás
Rico, que lo proyectó como oficina y vivienda, siendo uno
de los primeros edificios del Ensanche de Cartagena. Destaca
el mirador que preside la fachada de estilo modernista, aunque
son numerosos los elementos eclécticos en su decoración.
La
Estación de RENFE
Situada
en la Plaza de Méjico. Edificio de un clasicismo ecléctico
con elementos decorativos de estilo modernista, proyectado
por el ingeniero Peyroncely. Las enjuntas de la ventana y
el friso están cubiertos por decoraciones cerámicas del artista
Daniel Zuloaga. Planta en forma de U.
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