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Entre
los muchos apelativos turísticos que a la Ciudad se
le pueden aplicar, está, el de "Cartagena Castillo y
Fortaleza de España". Por su destino como plaza marítima
militar de primer orden, las fortificaciones y murallas
que se han construido a lo largo de la historia, han
sido diversas.
Probablemente
es la ciudad que a su alrededor muestra mayor número
de defensas de toda la Península Ibérica. Son fiel exponente
del esfuerzo por dotar a la ciudad de unas sólidas defensas
para seguridad de sus habitantes y protección del tráfico
marítimo.
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Una
vez que se está dentro del puerto se pueden contemplar perfectamente
los llamados Castillos de la Concepción, el de los Moros,
y más distante, pero a mucha altura el de la Atalaya, además
de los de San Julián y Galeras que, a modo de gigantes guardianes
parecen ocultar la bahía.
En
la actualidad tenemos tres castillos visitables, dos de ellos
abandonados, y el otro en vías de restauración. El más antiguo
de ellos es el de la Ciudad o de la Concepción. Los otros
dos son el de Atalaya y el fuerte de los Moros desalojados
por el Ejército y cedidos al municipio.
El
castillo de la Concepción
Altitud:
69 mtrs. Es el principal castillo de la ciudad. Ocupando el
promontorio que constituyó el centro neurálgico de la naciente
ciudad de Cartagena se asienta hoy, rodeado del Parque Torres.
Desde su explanada superior se contempla una excepcional panorámica
de la ciudad y su puerto. De origen romano fue sucesivamente
reconstruido en los siglos XIV y XVIII, y se han recuperado
las antiguas estructuras del castillo. La labor restauradora
se ha centrado con especial interés en la torre del homenaje,
donde estuvo la campana de la ciudad que avisaba de algún
peligro colectivo y repetía las horas que sonaban en el reloj
del Concejo. Quedan como testimonio la escalera de caracol
y la monumental ventana ojival de la primitiva construcción;
y en menor medida, fragmentos de columnas estriadas e inscripciones
romanas, ménsulas de mármol que pertenecieron a la entrada
principal, relieves tallados, y una lapida de mármol blanco
fijada en el dintel de la llamada "Puerta del Caballero".
Junto
a la Torre Ciega, Anfiteatro, Catedral Vieja y restos de la
calzada romana, esta fortaleza constituye uno de los monumentos
más representativos de la ciudad.
No
se puede hablar de una planificación ordenada hasta la época
de Felipe II coincidiendo con el aumento de la piratería berberisca
durante su reinado, que obligó a redoblar las defensas.
Un
hecho transcendente va a beneficiar la ciudad de Cartagena.
A mediados de 1728 se la designa como capital del Departamento
Marítimo del Mediterráneo, lo que lleva aparejado numerosas
obras de mejora en el puerto, Arsenal y defensas costeras.
El
proyecto general de fortificación de Cartagena es obra del
ingeniero Pedro Martín Cermeño por encargo del conde de Aranda,
quien por encargo del Conde de Aranda, elabora un minucioso
plan que va desde el cerramiento de la ciudad con murallas
por todo su perímetro urbano, hasta el emplazamiento de fortalezas,
conectadas entre ellas mediante pasadizos e instalaciones
menores. Así surgirán los proyectos de los castillos de Galeras,
Atalaya, de los Moros, y el de San Julián, que será el último
que se construya en el siguiente siglo (1861-1883).
Castillo
San Julián
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Altitud: 298 mtrs. En la cumbre de
la montaña del mismo nombre, a la izquierda de la bahía
(según se mira al mar) se proyectó para que reemplazare
las baterías allí existentes desde antiguo y que dominaban
la zona de Escombreras. Se conserva en excelente estado
y forma parte del patrimonio militar, del que fue prisión
hace unos años. En la actualidad conserva un destacamento
de guardia testimonial y se ha comentado la posibilidad
de su reversión al Municipio que lo destinaría a Parador
Turístico por su bien estado de conservación y las excepcionales
panorámicas. Actualmente no puede visitarse por el público.
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Cerro
de Despeñaperros
Enclavado
detrás de la Plaza Bastarreche era un puesto defensivo que
actualmente está en vías de recuperación y está integrado
en el sistema de cinco colinas que forman el conjunto histórico.
Por su valor emblemático el cerro requiere una recuperación
paisajística e integración a la ciudad, así como la habilitación
de un espacio libre de ocio y mirador. Todo ello con un tratamiento
de nuevos espacios verdes permitirá habilitar desde la cima
un mirador que posibilite la visita a esta fortaleza y sirva
como balcón con vistas a la ciudad.
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